La directora de la Línea Paz, Monserrate Allende, y el administrador de Anska, doctor Carlos Rodríguez Mateo, expusieron en la vista de la comisión el funcionamiento y la ampliación del servicio de atención en crisis.
Allende explicó que la Línea Paz opera 24 horas los siete días de la semana y que todas las llamadas reciben intervención, orientación y seguimiento; añadió que, a raíz de la pandemia, se amplió la provisión de psicoterapia telefónica con módulos de seis a nueve intervenciones y que el servicio activa equipos móviles de intervención en la comunidad cuando la situación lo requiere.
Rodríguez Mateo presentó cifras de utilización: aproximadamente 170,000 llamadas en un año pre-pandemia y cerca de 920,000 durante el año de pandemia, lo que obligó a ampliar la plantilla profesional y a desplegar campañas de prevención como 'Vive' y 'Queremos con Vida'. Ambos coincidieron en la necesidad de coordinación con recursos comunitarios, hospitales y redes privadas para que las referencias no queden sin cupo.
La directora de la Línea Paz señaló que la intervención telefónica incluye contención, coordinación de citas y seguimiento hasta el ingreso al hospital si es necesario, pero advirtió que la continuidad del tratamiento luego de la llamada depende de la disponibilidad en la red hospitalaria y ambulatoria. La comisión acordó incluir recomendaciones derivadas de este diagnóstico en su expediente y programó visitas de inspección a facilidades.